Y no quiero nombrarte porque tu nombre -esa palabra que te designa y te limita, que ordena que vos seas vos, tu figura, tu voz, tu persona y no cualquier otra cosa, no tu perfume flotando en mi almohada o la taza de café que dejaste a medio terminar en mi cocina, no los pájaros ni el aire tibio de esta mañana primaveral ni tampoco mis ganas de abrazarte y besarte el cabello o esta ansiedad estúpida de que regreses, tu nombre, el límite entre vos y todo lo demás, todo lo que pasa, existe y es a través tuyo y a tu alrededor- se disuelve en mi boca, empieza y termina en una lágrima que no derramaré y que por eso se vuelve nudo atado a mi garganta y me asfixia -como tus manos, aquella lejana primera vez-.
No quiero nombrarte, nombrar con 4 letras esta infinita soledad que me acompaña, porque sé bien que sería una mentira, una más entre tantas eternas que se acumulan bajo mi nuca.
Porque si fuera eso, si tuviera tan sólo ese nombre entonces sería reversible, sería combatible y no lo es. Porque tu olor o la taza llenarían algo del vacío que me ocupa, dejarían al menos una esperanza y no lo hacen porque sé que vos, tu voz, tu figura y tu persona, tu existencia limitada por tu piel, incluso aquí a mi lado no cambiarán la infinita, la eterna soledad que me acompaña.
martes, 29 de octubre de 2013
Crece cruel, cruenta
Crece cruel, cruenta. Cavando fosas en los músculos, aumentando el volumen de las arterias, dilatando los vasos, socavando las venas. Crece cruel, cruenta. Tira de infinitos hilos que corren entre mis muelas, tira con toda su fuerza hacia abajo y enlaza la lengua que treme, tiembla, como el peor frío.
Crece cruel, cruenta y se ríe a carcajadas de mis ganas de gritar y mi mandíbula apretada.
Crece cruel, cruenta y se ríe a carcajadas de mis ganas de gritar y mi mandíbula apretada.
sábado, 21 de septiembre de 2013
Más abajo - Buenos Aires
En la oscuridad fragmentos de dos infinitas rectas blancas juegan carrera, me balanceo de un lado al otro, siempre mirando por la ventana. De repente cientos de luces como guirnaldas aparecen entre madera y un sonido metálico fuerte y brisa, casi viento, y pienso en Navidad o en el Titanic, y ya se fueron...
Miro a uno de ellos, está cantando despacio, el zumbido metálico no me permite oírlo pero lo veo mover los labios y levantar las cejas haciendo extraños gestos... en cada parada hace silencio y vuelve a comenzar. Pienso que puede ser uno de ellos, no lleva auriculares y no va acompañado, y su piel está pálida, y su mirada perdida, y triste...
Baja en Independencia y lo veo perderse tras el cartel que dice "Combinación Linea C", pero ya son casi las once.
Culpa del "Texto en una Libreta" - Queremos tanto a Glenda - Julio Cortázar
Miro a uno de ellos, está cantando despacio, el zumbido metálico no me permite oírlo pero lo veo mover los labios y levantar las cejas haciendo extraños gestos... en cada parada hace silencio y vuelve a comenzar. Pienso que puede ser uno de ellos, no lleva auriculares y no va acompañado, y su piel está pálida, y su mirada perdida, y triste...
Baja en Independencia y lo veo perderse tras el cartel que dice "Combinación Linea C", pero ya son casi las once.
Culpa del "Texto en una Libreta" - Queremos tanto a Glenda - Julio Cortázar
Nosotros
Y entonces avanzando destruimos, el único lugar que nos es dado, y nacemos en parvas y nos morimos ancianos, y creamos seres que hacen lo que nosotros mismos hacemos, y cada vez más acertados, y vamos atendiendo a los esclavos, que creen que todo eso es necesario, y nos movemos en fila, y vamos rápido, y por encima pisamos, cuanta cabeza se cruce, pues no vaya a llegar tarde al trabajo, y mire si se pierde el presentismo. Esta historia tiene tajos, sangrando de la boca hasta el ombligo, hoy se murieron miles en la guerra, y otros tantos de hambre y frío, y sin embargo ahí los veo, posando en las esquinas o dentro de los autos, sonriendo en dientes blancos, fluorados y oliendo a jazmín en frasco, porque las flores se acabaron, o a lavandina, que es lo mismo.
Matilda em Cidade Baixa
Matilda pasa por el frente de una a casa de antigüedades y se queda mirando en la vidriera una colección de bailarinas de porcelana. Matilda no entiende cómo puede alguien haberlas hecho justamente de porcelana porque están tiesas y además son frágiles.
A Matilda no le gustan las cosas frágiles porque es bruta y siempre rompe algo y le da muchísima vergüenza, pero ya la alcanza justo en el centro del ojo izquierdo el reflejo de la luz en una araña de la que cuelgan cientos de piedritas puntiagudas que parecen diamantes y ve sobre un estante tres sifones de colores...
Verde, amarillo, azul...
Y piensa que se quiere cambiar el nombre por uno que haya elegido ella. Y sigue caminando despacio, bajo el paraguas violeta que se robó en un cine, y bailando un poquito y se alegra de no ser de porcelana y de no saber nunca qué hay a la vuelta de la esquina, cuál es la calle que sigue o para dónde está el centro.
martes, 2 de julio de 2013
Indiferencia
Nada de vos me interesa, ni tu rostro, ni tus palabras, ni tu historia,
ni tu dolor, ni tus ideas,
salvo
que se resuelva en un par de letras
salvo
que me sirva de musa o de espejo
el resto es indiferencia
y acaso
tu mirada como una cuerda
en mi cuello
pero no tu mirada
sino la cuerda
el calor del roce en mi cuello
el aire que comienza a faltar
a faltarME
a mí
a mi ego
a mí
el resto es indiferencia
y cartuchos vacíos...
ni tu dolor, ni tus ideas,
salvo
que se resuelva en un par de letras
salvo
que me sirva de musa o de espejo
el resto es indiferencia
y acaso
tu mirada como una cuerda
en mi cuello
pero no tu mirada
sino la cuerda
el calor del roce en mi cuello
el aire que comienza a faltar
a faltarME
a mí
a mi ego
a mí
el resto es indiferencia
y cartuchos vacíos...
Días
En todo momento es como esos días en los que busca destruirse, y con ella todo lo que crea, todo lo que ha creado (creído) y lo que creará.
Todo le viene hecho pedazos de ante mano y va perdiendo la sangre, espesa y caliente. Se va vaciando de a poco, se vuelca encima el fluido vivo. Todo es catástrofe y pérdida, todo es vacuidad.
No hay venas rotas,
es el dolor de, una vez más, no haberlo merecido
y que la deje
y corra hacia las cloacas
con su mierda y la de tantos...
Todo le viene hecho pedazos de ante mano y va perdiendo la sangre, espesa y caliente. Se va vaciando de a poco, se vuelca encima el fluido vivo. Todo es catástrofe y pérdida, todo es vacuidad.
No hay venas rotas,
es el dolor de, una vez más, no haberlo merecido
y que la deje
y corra hacia las cloacas
con su mierda y la de tantos...
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