Mierda que son difíciles algunas noches, la soledad que siempre es más, porque seguramente hay alguien durmiendo en tu cama, pero vos estás despierto y no es exactamente porque quieras...
Ay, ay, ay, si sirviera escupir o vomitar, si saltando, gritando, retorciéndote te lo pudieras sacar de encima. Pero te sale de la boca del estómago y envuelve tus muelas y tira desde adentro, tira y tira y no las arranca y no las hunde y no sale sangre y no pasa NADA.
Y vos te arrastrás, te rasguñás, te retorcés, te estirás la piel del rostro frente al espejo pero ni tu reflejo hoy es tuyo y entonces sabés
que ahí,
siempre vas a estar solo.
miércoles, 23 de julio de 2014
jueves, 17 de julio de 2014
Ratas ruteras

Y así nos quedamos, contando ratas y poemas; entre mate lavado y una melodía de fondo improvisamos una oficina. Oficina rutera, sin rutinarias ideologías.
Es cierto, sí, disfrutamos del paisaje al llegar. Respiramos y exhalamos profundamente, agradeciendo a una deidad desconocida la presencia de todos aquellos elementos, y la ausencia de tantos aquellos otros.
Sin embargo, existía una presencia extraña que se había introducido sin piedad en nuestro mundillo. Hubo discusiones, ¿se trataba de un sapo? (la rana es rana en principio) ¿o debíamos sustituir la "n" por una "t"?.
Claramente, por el modo levemente siniestro en el que se movía y los bigotes que relucieron a la luz de la luna cuando sus ojos se fijaron en los nuestros con un descaro insultante, se trataba de uno de esos roedores que nos inspiran tan aberrantes visiones, tan espantosos recuerdos.
Hicimos el esfuerzo, una de nosotras dijo: "Piensen en una dulce ardilla de cuentos". Pero de todos los rincones comenzaron a brotar, y es imposible disfrazar a tantas ratas de ardillas.
Y aunque es cierto, sí, disfrutamos del paisaje al llegar, a los cinco minutos terminamos tomando mate y fumando adentro del auto, en nuestra oficina rutera, contando ratas, y poemas.
Lila, Julia y Margo
viernes, 13 de junio de 2014
miércoles, 11 de junio de 2014
Ser
Entiendo tu zen,
tu qí,
tu yang.
Y que te suene lógico
y hermoso
tener paz interior...
Controlar
tu mente
ser prácticamente inmutable.
Y que la vida te sonría
y los pájaros
y vivir el momento.
y ser.
Pero escuchame...
yo no podría dejar los nervios de cuando estás por llegar, no sentir el dolor como un hilo de frío que me
atraviesa.
o la tristeza
eterna, casi incurable
y la alegría arrebatada
de victoria antes de tiempo
de inocencia infantil....
Escuchame, vos:
¿qué gusto tendría la vida?
tu qí,
tu yang.
Y que te suene lógico
y hermoso
tener paz interior...
Controlar
tu mente
ser prácticamente inmutable.
Y que la vida te sonría
y los pájaros
y vivir el momento.
y ser.
Pero escuchame...
yo no podría dejar los nervios de cuando estás por llegar, no sentir el dolor como un hilo de frío que me
atraviesa.
o la tristeza
eterna, casi incurable
y la alegría arrebatada
de victoria antes de tiempo
de inocencia infantil....
Escuchame, vos:
¿qué gusto tendría la vida?
lunes, 14 de abril de 2014
Y al final?
Por qué buscar siempre el abrazo que no acaba,
la lágrima que no cae?
Por qué buscar siempre el frío,
el metal helado
de tu picaporte?
La soledad de tu sueño,
el camino trunco a tu mirada.
Las manos del egoísmo,
el amor
a la guerra,
el sexo vacío y
pulcro
(o sucio)
La pesadez de tus mochilas,
la tragedia impuesta de tus recuerdos.
Por qué?
Para qué?
Si pudieran ser tantas,
tantas,
tantas otras cosas.
Tantos paseos diferentes
por la luz
y el cielo.
Y sin embargo acá estoy,
internándome en tus pasillos,
palpando la paredes,
para no caer...
Por qué buscar siempre el abrazo que no acaba,
la lágrima que no cae?
Por qué buscar siempre el frío,
el metal helado
de tu picaporte?
La soledad de tu sueño,
el camino trunco a tu mirada.
Las manos del egoísmo,
el amor
a la guerra,
el sexo vacío y
pulcro
(o sucio)
La pesadez de tus mochilas,
la tragedia impuesta de tus recuerdos.
Por qué?
Para qué?
Si pudieran ser tantas,
tantas,
tantas otras cosas.
Tantos paseos diferentes
por la luz
y el cielo.
Y sin embargo acá estoy,
internándome en tus pasillos,
palpando la paredes,
para no caer...
viernes, 11 de abril de 2014
Abismos
Pero en el abismo no hay fondo, sólo hay caída
l
e
n
t
a,
e
t
e
r
n
a
Qué tan difícil puede ser mirarse en el espejo,
qué tan difícil aceptar ese reflejo,
llamarte
egoísta,
indiferente,
insensible,
y a veces también
linda,
inocente,
chiquilina.
Desnudarte
prenda
a
prenda,
quitarte los aros,
los zapatos,
el maquillaje.
Repetir la ceremonia en habitaciones diversas,
ante espectadores siempre diferentes
y una vez completa, alzar los ojos,
reconocerte en el cristal pulido.
Y sonreír,
y quizás también
llorar alguna vez.
Qué tan difícil para que siempre andes mirando
hacia afuera
o hacia abajo,
asomándote en aljibes y
acantilados.
l
e
n
t
a,
e
t
e
r
n
a
Qué tan difícil puede ser mirarse en el espejo,
qué tan difícil aceptar ese reflejo,
llamarte
egoísta,
indiferente,
insensible,
y a veces también
linda,
inocente,
chiquilina.
Desnudarte
prenda
a
prenda,
quitarte los aros,
los zapatos,
el maquillaje.
Repetir la ceremonia en habitaciones diversas,
ante espectadores siempre diferentes
y una vez completa, alzar los ojos,
reconocerte en el cristal pulido.
Y sonreír,
y quizás también
llorar alguna vez.
Qué tan difícil para que siempre andes mirando
hacia afuera
o hacia abajo,
asomándote en aljibes y
acantilados.
miércoles, 2 de abril de 2014
Carreteles
Y me fascina ese gesto, ese movimiento que coloca tu sien contra la mía, esos círculos que dibuja tu cabeza mientras comienza a llegarme todo vos, todo eso tuyo, esa maraña de pelos, hilos y pelusas. Me llega así, hecho un kilombo y lo tomo entre los dedos, y juego a enroscarte en carreteles infinitos, dando ordenadas, precisas vueltas sobre vos mismo,
como el perro que se persigue la cola.
como el perro que se persigue la cola.
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