viernes, 1 de abril de 2011

Ambulatorio

Cerré la puerta con llave y me aboqué a la ardua tarea de bajar las escaleras, el edificio es triste de muchas maneras, con un dejo de film de suspenso y humedades por todas partes.
No genera una sensación -¿cómo decirlo?-... agradable, sobre todo a altas horas de la madrugada, cuando el trabajo tiene para rato y me toca cerrar todo.
El resto desaparece, como si se esfumaran uno a uno y sin saludar. Todos con una excusa excelente, todos menos yo.
Saludé al portero que de vez en cuando es simpático y por fin estaba en la calle, caminando hacia el kiosco de la esquina porque era poco el tiempo que tenía para almorzar.
Compré un sandwich y una coca y me senté en un banco de la plaza.
Noté sin sorpresa la presencia de un nuevo vendedor ambulante.
Sentado en el suelo, con esa cara de dejadez, una barba que iba del gris al blanco y le llegaba casi a la clavícula.
Lo extraño no era él en sí, ni su demasiado-amable expresión, sino su mercancía.
Había un paño rojo perfectamente acomodado en los adoquines, y en el lugar que suelen ocupar collares, aritos, pulseras, pañuelos, anillos, películas o cd's piratas; no había nada.
Nada, exactamente nada.
Lo observaba esperando que se decidiera a sacar los productos de algo que se asemejaba a un bolso. Pero el tipo estaba quieto, sonriendo a la gente como invitándola a mirar.
Pero esto no era lo más raro (uno entiende que este tipo de gente tiende a ser poco cuerda), lo peor era que ciertas personas se detenían a mirar con notable interés.
Sostenían objetos invisibles, los daban vuelta, los analizaban minuciosamente, hasta que por fin sacaban algo de dinero y se llevaban "eso" alegres.
Se llevaban "nadas" de distintas formas y pesos. Algunos las metían en el bolsillo o la cartera, otros las cargaban encorvados hasta un banco para observarlas con más detalle y seguían su trayecto haciendo un esfuerzo increíble.
Yo a esa altura... ya no entendía nada, de hecho estaban todos locos (de eso estaba muy seguro), pero sin embargo sentía demasiada curiosidad.
Todos ellos actuaban con tanta naturalidad...
Terminé el sandwich y me acerqué al hombre.
-Buen día, ¿cómo le va?
-¿Quién es usted?
-Doctor Achával, mucho gusto
-El gusto es suyo doctor, por favor le pido, si viene a molestarme vaya a perseguir a gente que esté afanando, yo acá no hago nada malo, yo acá estoy trabajando no más.
No entendía la reacción, no combinaba con su demasiado-amable expresión, hasta que caí: vendedor ambulante, yo vestido de traje y zapatos lustrosos, encima presentándome como doctor. Debo haber hecho un gesto mientras pensaba -qué imbésil- porque el tipo sonrió.
-No hombre, yo no lo quiero molestar, es sólo que no entiendo.
-¿Qué es lo que no entiende doctor?
-¿Qué vende usted?
-¿Cómo que qué vendo? ¿No ve usted doctor?
Pensé que lo más inteligente si quería conseguir una respuesta que calmara mi curiosidad cada vez mas insistente, era seguirle la corriente.
-Si, claro que veo. ¿Pero qué son?
-Son esperanzas hombre
Definitivamente no entendía
-¿Es-pe-ran-zas?
El ambulante ya empezaba a impacientarse...
- A ver doctor, ¿ustéd me está tomando el pelo?, le pido por favor que si no va a comprar nada se retire.
(Y si nada era justamente lo que él vendía.). Me entregué al juego completamente rendido, de repente empezando a asumir, con cierta timidez, que el loco era yo, que no podía ver las nadas que la gente compraba contenta -las esperanzas decía el viejo-.
-No... no, yo si quiero comprar.
-Pues elija hombre
(Esto me resultaba bastante complicado)
-¿Qué tiene para ofrecerme?
-Doctor, si usted no sabe menos voy a saber yo
(¿Cómo que él no sabía, si era el vendedor?)
-¿Cómo que usted no sabe?
-A ver doctor, ¿qué ve usted aquí?
(Me señalaba el paño rojo, ya tratándome como a un estúpido).
-Un paño rojo
-¡Pero ya sé hombre, eso lo vemos todos! Arriba del paño, ¿qué hay?, ¡vamos concentresé!
-No hay nada
-¿Nada?
-Nada de nada
(O mucha nada).
Del pronto el gesto de amabilidad viró y todos los rasgos del viejo ocuparon el lugar estratégico de la pre-ocupación...
-A ver, venga hombre, sientesé.
Me senté sin protestar al lado del viejo que tenía el pelo largo y las uñas negras, más negras que la misma piel. Ya no me importaba estar sentado en el piso con un traje de cuatromil pesos, ni que pasara mi jefe (porque el horario del almuerzo ya había terminado) y me viera conversando con un linyera loco que vende nadas -esperanzas digo-.
Lo único que quería era tener la mía.
-Mire doctor... ¿lo puedo tutear?
-Si
-Mirá pibe, yo te voy a dar algo muy especial, un último recurso un es-ou-es, lo tenés que cuidar mucho, pero te va a durar un sólo día, es todo lo que puedo hacer por vos.
Entonces la frase me resultó familiar, entonces me di cuenta de que me tenía lástima, me tenía una fuerte e inevitable lástima. Un linyera a mí.
Me hizo entrega de una cajita de cartón con tres huecos arriba.
-Cuidala mucho ¿eh?, un día nada más.
Me quedé mirándola y supe que era de mala educación abrirla ahí mismo. Entonces me levanté.
-¿Cuánto le debo?
(Y estaba dispuesto a pagar lo que fuera).
-Nada doctor, lleve no más
Una fuerte e inevitable lástima...
-Gracias -dije sin entender si tenía sentido, y me fui.
Cuando llegué a la esquina abrí la cajita y vi una mariposa, perfecta en demasiados sentidos, atontada por la falta de oxígeno o la oscuridad; y fui tan feliz, tan feliz, que no importó saber que al otro día mi vida volvería a ser irremediablemente estúpida y aburrida.

miércoles, 30 de marzo de 2011

Nunca siempre

El Diccionario de la Real Academia Española lo define como un adverbio que indica perpetuamente o por tiempo sin fin. Existe en todas las lenguas, en todos los pueblos, en todas las culturas y las religiones, pero es, como muchas otras palabras, un derroche de idioma.
Existen ayer, ahora, hoy e incluso mañana, pero no siempre.
Desde los tiempos más remotos los hombres nos esforzamos para usar esta palabra, para aplicarla, para creerla. Nos empeñamos en creer en lo eterno, aunque la experiencia y la naturaleza nos demostrasen lo contrario.
Así, las distintas religiones se basaron en la vida eterna después de la muerte terrenal, en la eternidad del paraíso o del infierno. La matemática nos explicó la infinidad de los números, la astronomía basó sus teorías en la infinidad del universo. Los alquimistas dedicaron vidas que, muy a su pesar, nunca fueron eternas a encontrar la piedra filosofal, estudiaron todas las disciplinas y se hicieron miles de preguntas, menos qué iban a hacer con tanto tiempo cuando por fin la hallaran. Los explotacionistas creyeron en la eternidad de los recursos y los enamorados en la eternidad del amor.
Sin estar satisfechos, llegamos a incluir el vocablo en contratos, como el matrimonio, e incluso inventamos un símbolo universal para representar el infinito.
“Hasta siempre”. “Para siempre”.
Siempre es el mayor engaño de la humanidad. Es, entre todos los errores, el que más demuestra nuestra debilidad. Y me animo a pensar que fue inventada por alguno de esos mentirosos a los que les gusta jurar en vano.
Para cerrar, hay una sola frase en la que me animaría a usar a tan inútil pieza:
Lo único que siempre llega, es el fín.

Divino hado

Nos hablan de destino como un poder sobrenatural que guía nuestras vidas de forma necesaria, como la sucesión inevitable de hechos que forman parte de ésta desde antes de nacer. Es muy común escuchar a los supersticiosos decir que nada sucede por azar, que todo está escrito, predeterminado, como si realmente fuera posible que existiera una biblioteca inmensa con un archivo personal (y detallado) de todas y cada una de las personas. Leemos los horóscopos fascinados y creemos en ellos sin preguntarnos ni una puta vez quién los escribe y cómo hace para saber lo que este curioso y caprichoso fenómeno depara para nosotros; creemos en ellos, casi como si estuviera fuera de nuestras manos manejar nuestras mediocres vidas, como si fuera imposible escapar de esa fuerza omnipotente.
En mi humilde e insignificante parecer, el destino (azar, sino, ventura, suerte, fortuna) se construye. Nuestra vida esta hecha de decisiones, decisiones de las que no podemos escapar aunque muchos lo intentemos reiteradas veces, algunas las tomamos con la cabeza, en otros casos seguimos un impulso y muy pocas veces, a lo que algunos llaman corazón. A veces hasta decidimos sin darnos cuenta, sin ser concientes. Y ahí está la clave, justamente en la forma en que tomamos las decisiones: determina si somos libres o no. Porque los éticos hablan de la libertad como una capacidad inalienable de todos los hombres, pero bien sabemos que el entorno muchas veces no nos permite ser libres. Y ser libre, significa, tomar esas decisiones buscando nuestra felicidad, o como suelen decir: que el resto sea aire. Decisiones que no siempre son aceptadas por las personas que nos rodean, y a veces ni por nosotros mismos, decisiones que pueden ir contra nuestros principios o los de nuestro grupo social, o los de nuestra propia familia. Decisiones que pueden ir en contra de nuestra vida laboral y nuestro bolsillo(Como el estudiante de 5º año de Derecho que abandona de un día para el otro sus estudios para transformarse en mochilero y viajar por el mundo).
Como tengo una cantidad de tiempo ocioso insuperable y ya no se en qué invertirlo me puse a averiguar sobre el tema. De lo que encontré investigando, sentí una especial e inexplicable simpatía con una teoría a la que llaman El Efecto Mariposa: cada una de nuestras acciones, por más pequeña que sea, determinará una gran consecuencia a futuro. Va de la mano de la teoría del caos, y afirma que en el caso de los sistemas caóticos (¿Alguien pone en duda que todos somos un sistema caótico?), una mínima diferencia en las condiciones iniciales hace que el sistema evolucione de manera totalmente distinta a la planeada, Cada uno de nuestros actos, va construyendo lo que, para no poder hacernos cargo, nombramos como nuestro destino, nuestro futuro, y éste puede cambiar de un momento a otro, ante una mínima modificación, sin que siquiera nos enteremos.
Estamos tan preocupados y obsesionados con el futuro, que muchas veces nos olvidamos del presente, del ahora. Como si el tiempo fuera aire y muy fácil de conseguir, lo dejamos pasar, y pateamos todos los asuntos importantes para “más adelante”, inocentemente creyendo que la vida será tan generosa de devolvernos la oportunidad en un momento más conveniente.
Un olvidadísimo poeta romano citó una vez una frase conocida hoy hasta por el más ignorante de los habitantes terrestres: “Carpe Diem, Quam minimum credula postero” Vive el momento, no confíes en mañana. Y déjenme decir que éste hombre, hace ya casi 21 siglos, encontró una oración que resume en sí la única forma de vivir la vida, y no dejar que ella nos viva.

Brain Storm

El sol sale rematando como el comentario que siempre hace para arreglarla y termina quedando peor.
Se despierta como si hubiera muerto por un par de horas. Los ojos casi despegados se abren sólo lo necesario para recorrer el lugar hasta reconocerlo al fin, y una vez más, es el último donde desearía estar. Trata de palpar el otro lado de la cama, para confirmar la soledad.
Se ayuda con las manos, el sueño todavía no lo deja reaccionar, y se pone en pie.
Esquiva la ropa en el piso para ir directo al baño. Es como si el demonio de Tazmania realmente existiera y estuviese habitando su armario.
Entonces se lava la cara y ya ve con claridad. En el espejo, ese histérico reflejo que mal que mal le es familiar.
Lo examina con detenimiento, no encuentra diferencias con el de ayer, todo en su lugar, pero sigue sintiendo que hoy no es él. No hay orgullo en sus labios, sólo un toque de dignidad.
Se le burla a la ridícula imagen porque el tiempo pasa y, siempre a su pesar, le pesa.
Se queda casi un minuto mirando pero sin mirar, hasta que pesca el valor de preguntar si el suyo propio volverá.
Se le vienen a la cabeza tantos recuerdos que le va a explotar, abre el botiquín y toma una de esas pastillas para no soñar, las que le recomendó Joaquín.
Prende la ducha, es probable que el agua se lleve tanta culpa. Ahora cree en el agua porque el tiempo no cumplió, y una vez le habían dicho que es creer o reventar, y lo que no quiere es que la cabeza le reviente porque después no va a poder pensar, y es probable que repita los errores tan culpables de la culpa, por impulso o por instinto.
Es que el tiempo no se merece que le crean porque es otro de esos maleducados que hablan con la boca llena de mentiras, pero el agua, el agua es más transparente.
Ahora ella por lo menos se empieza a llevar la tensión de los músculos y él vuelve a afirmar que, por el bien de los demás, es mejor ser egoísta.
Ya pasaron 15 minutos y a la impaciente tranquilidad la interrumpe un dejo de conciencia ambiental, la conciencia siempre le aparece con sorpresas. Entiende que lo mejor es cortar y se despide de la ducha, y del agua, que igual que el tiempo no cumple pero al menos le cae bien, quizás por su eterna indecisión de si es hombre o es mujer, no porque tenga problemas con su gusto, pero la palabra indecisión se le había hecho habitual. A lo mejor sea por eso que le otorga el beneficio de la duda una vez más, y le concede otra última oportunidad, o porque así le hubiera gustado que hagan con él, y aunque es mejor ser egoísta, no se olvida.
Olvidar es lo que peor le sale, y no es que tenga buena memoria, pero el tiempo también le prometió enseñar, y de tan buen profesor parece que se olvidó. Ahora que se replantea, ya no siente bronca, ahora le da pena porque es probable que el tiempo sea sólo un pobre tan sobrestimado que hasta creyó.
Se tiñe de ropas y le arregla el pelo al del espejo.
Otra vez uno de esos inoportunos pensamientos interfiere y casi puede ver a la vendedora del lugar donde había comprado ese pantalón, a la que ayer le dijo buen día, permiso y gracias, con la gastada esperanza de que sea ella quien encuentre su amabilidad y se la devuelva por fin, pero otra vez se quedó buscando.
Ya está listo para entrar en escena. Toma las que dicen son sus cosas, abre la puerta del depto. Y otra vez a simular.

Enemigas íntimas

¡Te dije que te apures!, estoy buscando mis pinturas, y a mi me importan un carajo tus pinturas y tengo el auto mal estacionado así que nos vamos ya. Que humor hoy ¿eh?, no me jodas, ¿qué paso Juli, no te llamó Tincho?, te pedí que no me jodas Tefi, vivís pidiendo cosas.
¿Qué le pasó al tapizado?, se me cruzó un pelotudo y lo quemé con el cigarrillo, tenés que dejar de fumar, ni en pedo, pero te hace mal, de algo hay que morirse, que frase más trillada, no hables así Tefi que me hacés acordar a mi vieja, somos parecidas, ni un poco, sabés que si, dejate de decir boludeces o te bajo del auto. ¿Viste? No te llamó Martín, no, no me llamó y no me interesa, que no te va a interesar, te digo que no, dale contale a tu amiga, no tengo ganas de hablar de eso. ¿A qué hora te dijeron?, a las diez pero llegamos tarde como siempre por tu culpa, me hubieras avisado más temprano, no soy tu secretaria.
Que raro ¿no?, encontrarse con todos después de tantos años, si estamos viejos, yo decía por la emotividad, los recuerdos; es lo mismo, yo vengo para no quedar mal. Vos debés ser la más vieja Juli, si del curso eras la primera que cumplía; puede ser pero hay varias hechas mierda; ¿y vos cómo sabés?, me las encuentro porque TRABAJO, bueno vos también me vas a reprochar que me tome un año sabático, yo no te voy a reprochar nada.
Llegamos, ¿acá es?, si acá, parece un telo, es un bar Tefi, es un bar si, pero parece un telo. Bajame la cartera que voy a estacionar, ¿te espero para entrar?, si, sola no entro; bueno apurate que está frío.
¿Listo?, listo, ¿puse la alarma?; no sé no me fije, bueno ya está, ¿estoy linda?, ¿y qué mierda te importa Tefi, si son tus compañeros de secundaria, pero puede haber alguno que esté bueno y tenga plata, siempre la misma vos, por eso estás sola; ¿y vos por qué?; yo no estoy sola, si pero Martín no te llamó más, no quiero hablar de eso Tefi. Bueno entremos, sonreí un poco, parecés muerta; sonreí vos y comportate.
Hola todo el mundo, hola. Que embole saludar a todos ahora, no seas maleducada Tefi ¿querés?, bueno pero me vas a decir que no es un embole.
¿Nos sentamos acá dale?, si si me la lo mismo, que calor hace adentro, si dame las camperas que las dejo ahí. ¿Y ese gato quién es?, Sofia ¿no te acordás?; ah si, siempre pintó para gato; no seas desubicada Tefi, bueno ¿es cierto o no?; si pero no hace falta que lo digas.
Mirá Marcelo Juli como adelgazó, si está muy flaco, le gustabas vos Juli ¿te acordas?; fue hace mucho eso Tefi, ahora debe estar casado; si todos deben menos nosotras dos. ¿No me vas a contar qué pasó con Tincho?, se asustó Tefi, le dije que me quería casar y se asustó, son todos iguales es al pedo, si es al pedo. ¿Qué tomamos?, cerveza tomo yo, si ya sabés; bueno yo te acompaño. Estuve pensando ¿sabés?, quiero terminar la carrera; me parece bien, no podés vivir para siempre de la herencia de tu viejo; como poder puedo pero no da; no no da; ¿vos decís?, si yo digo.
¿No querés que nos cambiemos de sillón Juli?, se me está clavando una maderita en la espalda; no jodas Tefi, no jodas. Bueno si a Marcelo no le vas a hablar vos le voy a ir a hablar yo, hace como quieras Tefi, es que mirá como está vestido, se nota que le está yendo bien; si parece que sí; además ya me aburrí de estar sola, ¡hace dos meses que estás sola!, bueno es mucho tiempo, no es nada Tefi, vos decís eso porque hace 5 años que estás con Martín, 6 años hace; bueno entonces ya es hora de que se casen ¿qué se piensa, que van a vivir para siempre?, no sé que piensa, no se.
¿No le ibas a ir a hablar a Marcelo vos?, si pero desistí, sigue teniendo la misma cara de boludo; sos mala ¿eh?; no, vos sos peor, solo que no decís nada. Me estoy aburriendo Juli, pidamos otra cerveza; pedí vos yo tengo que manejar; bueno pero una cerveza no hace nada, bueno dale pedí.
Nos sentemos allá con los chicos Juli, así es más divertido; donde vos quieras Tefi, donde vos quieras.
Tefi, se me acalambra el oído de escucharlos hablar de autos, vos porque no entendés nada, ¿y vos sí?; no yo tampoco, pero me interesa; el precio de los autos te interesa, callate si con la herencia yo estoy bárbara, si pero para siempre no te va a durar, vas a tener que trabajar; o buscarme un novio con plata; siempre igual vos, siempre igual.
¿Por qué no invertís y te ponés algo propio?, yo no sirvo para eso, bueno pero te puede ayudar tu hermano, ni muerta, no es tan así, si es. Algún día se van a tener que arreglar, no va a ser ahora, ¿por qué tanto kilombo?, por la perra esa que tiene de esposa, no es tan mala; es una perra Juli, si es verdad es una perra. A vos te gustaba mi hermano ¿te acordás?, hace mucho Tefi, antes de Martín; sí, lo elegiste a Tincho y mirá como te fue; basta con eso Tefi, perdoname no me lo banco. Fue cuando yo estaba con Eze ¿te acordás Juli?, era simpático; un simpático hijo de puta era Tefi; si, hijo de puta si era, pero simpático, mejor que Fernando y que Pablo era, y que Santiago también; no hace falta mucho para ser mejor que Fernando y que Pablo Tefi, y menos que Santiago; si, es cierto, no hace falta.
¿Y Joaquín? ¿No apareció más Tefi?, que va a aparecer si lo mandé al carajo, hiciste bien; si, bien sola me quedé; bien al fin y al cabo.
¿Y qué fue exactamente lo que te dijo Martín?, que no quiero hablar de eso, no seas pesada; vas a ver que terminamos la noche tomando un café y hablando de eso, y vos llorando; yo no lloro Tefi; si, si y a mi me encanta laburar; ¿cuántas veces me viste llorar tarada?, millones, ¿cuáles?, cuando se murió tu abuela, era una situación extrema; cuando te dejó tu primer novio ¿Nicolás era?; no, Nacho se llamaba, bueno es parecido; no nada que ver; que si te digo, bueno ahí era una pendeja, tenías 19, era una pendeja. ¡Ya sé!, cuando Tincho se fue a España; no lloré ahí; no pero casi, entonces no cuenta; me importa un huevo la cosa es que si llorás, ponele, pero hoy no lloro. Vas a ver que sí, se te nota; ¿qué se me nota?, que estás hecha mierda por el boludo ese; no le digas así, es mi novio; le digo como quiero porque tengo razón, anda a cagar Tefi. ¿Qué pasa?,¿no está seguro de lo que siente por vos?, ¿no te ama tanto como dice?, ¿no le alcanza todo lo que hiciste por él?. ¿Lo hacés a propósito no?, sos muy pendeja Tefi; no hago nada, quiero que me cuentes; no hay nada que contar; ¿ves?, tenés los ojos vidriosos, si sigo hablando llorás; eso querés vos forra, yo no lloro; ¿me vas a decir que no te estuviste preguntando todo el día cosas como esas?, una cosa es que me lo pregunte yo y otra muy diferente es que me lo preguntes vos para ver si lográs hacerme llorar; pero te lo preguntas; ¿qué te importa boluda?; me importa porque necesitás desahogarte, no necesito nada. Está bien, después no me digas que siempre hablamos de mí; si siempre hablamos de vos Tefi, porque vos nunca querés hablar loca; dejalo ahí Tefi, dejalo ahí.
¿Nos están mirando o me parece?; ¿cómo no nos van a mirar si hablás gritando?, ya sabe todo mi secundario que soy una pobre mina fracasada; ¿ves que estás hecha mierda?, no veo nada; era retórica la pregunta, no veo nada.
¿Sabés qué necesitás vos?, estar lejos de ti; no, no, necesitás que nos vayamos de esta reunión de mierda y salgamos las dos solas. Me gustó la parte de irnos de acá, pero con vos no voy a ningún lado; dale vamos, está malisimo esto; quedamos como el orto si nos vamos Tefi, ¿qué te importa, si no los ves más?, bueno dale vamos.
Chau a todos, sí, nos vamos; sí, mañana nos tenemos que levantar temprano; sí, tenemos un bautismo; si, eso, un bautismo.
Listo, ¿a dónde vamos?; a dormir Tefi; que aburrida que sos; tengo sueño, un humor de mierda tenés. Tomate un taxi si querés salir; esta bien, esta bien, vamos a tu casa.
¿Dónde dejaste el auto?, mas allá, ¿más lejos no había lugar?, pero dejame de joder Tefi.
Poné la calefacción ya, no anda, hace un mes que está rota, no tuve tiempo de llevar al auto a arreglar, no tenés tiempo para nada, no porque TRABAJO, bueno bueno ¿eh?, ya está. Puta hay cada imbésil manejando; yo tendría que aprender ¿sabés?; vos serías un peligro con un auto; sí, pero no me tendrías que buscar más. Me podrías enseñar vos Juli, ni en pedo, dale forra, que no Tefi.
Mirá, acá me compré este saco, ¿ah si?, sí, mirá vos che. Ay, ¿sabés que?, andate a la mierda, dejame en casa; te estoy jodiendo boluda, vamos a mi casa a tomar un café; no ahora no tengo ganas, no seas pendeja Tefi, bueno está bien.
Yo me bajo acá porque me da miedo la cochera, ah no te la puedo, me bajo acá, bueno bajate.
¿Por qué tardaste tanto en abrirme?, el boludo del 2ª se estacionó de nuevo en mi lugar, bueno subamos, si pasá. ¿Acá tampoco anda la calefacción?; ya la prendo, poné el agua; tomemos bailéis mejor; no tengo más; que cagada. ¿Batido y con azucar, no?, qué preguntás si ya sabés; bueno que se yo, capaz estás a dieta; ¿yo a dieta?, no digas boludeces Juli; tenés razón.
¿Qué sentís?, ¿qué siento con qué?, con Martín Julieta, ¿con qué va a ser?, uy otra vez con eso; y si a eso vinimos, y lo sabés. Me da miedo, si ya sé, siento que fracasé, si ya sé, me duele mucho porque yo estoy segura de que quiero estar con él para siempre; ¿muy segura estás?, es mucho tiempo para siempre; sí, muy segura estoy.
Pero pensá bien, si te lo hubiera dicho él te hubieras asustado vos, no es joda el casamiento, para siempre es mucho tiempo. Sí, puede ser, pero no me hubiera desaparecido así, hace tres días que ni me llama; ¿y vos lo llamaste?, no, ni en pedo; no seas tan orgullosa; no es orgullo; ¿y qué es entonces?, es un poco de dignidad.
Me muero si me deja, si ya sé, pero ¿vos estás segura de que estás enamorada de él?, ¿no será que estás acostumbrada nada más? No Tefi, estoy segura.
Bueno Juli, dale un tiempo, dale espacio, que piense, vas a ver que se va a dar cuenta y va a volver, ¿a dónde va a encontrar a una mina tan hincha pelotas como vos? No jodas Tefi, te estoy hablando en serio; bueno por lo menos te reiste un poco, si querés te hago llorar no hay drama. Ya va a llamar, quedate tranquila, está asustado nada más, para siempre en mucho tiempo.
¿Te quedás a dormir?, ni en pedo, dale por favor. ¿Julieta vos me estás pidiendo por favor que me quede a dormir acá?, sí, como cuando vivíamos juntas; por algo me mudé Juli; es una noche nada más; bueno está bien, peor duermo en el otro cuarto; dormí conmigo dale; ni en pedo Juli te movés un montón, te prometo que no, no me podés prometer eso, bueno dormí en el otro cuarto pero quedate.
Ni siquiera tengo cepillo de dientes, pero si siempre tenés uno en la cartera, si pero hoy justo lo saqué, tengo uno sin usar; está bien, me quedo, pero ni se te ocurra despertarme mañana; te prometo que no. Prestame algún pijama, tomá, no me entra esto Juli, si te entra no jodas. Bueno chau Juliet, que duermas bien; vos también Stefany; no jodas con mi nombre porque me voy; ¿en qué te vas a ir?, en remis, ay no seas tan histérica.
TEFIIIIIII, ¿qué pasa?, sentate acá un ratito, que boluda me asustaste. No llores Juli, no lloro Tefi, dejá de sacar lágrimas por los ojos, ¿te quedás conmigo hasta que me duerma?, ¿qué, tenes 5 años?, por favor, dormí tranquila yo me quedo acá, y no llores; yo no lloro pelotuda.

Un día

Empezó todo sin duda cuando estando debajo (se dice debajo, bajo o abajo?) de un árbol en la bendita hora de E.F., sentí que una gota me mojaba parte del pelo y la frente, cayó de arriba, como caen la mayoría de las cosas. Dado que mis queridos compañeritos estaban jugando con espuma loca, pensé que de eso era la gota, pero cuando procedí a olerla, me dí cuenta q no era otra cosa q pis. Si, pis. Me di vuelta y pregunté q me habían hecho pero nadie supo responder. Pensé en q quizás me había meado un elefante (para poder graficar el dicho popular) pero de ser así tenía q ser Dumbo o algún pariente del orejón volador, y clasifiqué de imposible la hazaña, y ahora pasadas 6 horas me pregunto si las palomas mean, seguro que sí.
Salí apurada porque tenía q llegar al centro, por SUERTE el colectivo llegó rápido y hasta encontré un asiento. En una de esas un pendejito que estaba al lado (no tenía muchos mas de 2 años menos que yo) me empezó a hablar. Me preguntó a dónde iba y cuando respondí que a terapia, el pobrecito me preguntó por qué. Yo pensé que quizás era inocente o pelotudo por no darse cuenta, pero me quedé con que no me conocía en absoluto.
Después de una sesión fuerte (así la calificó la psicóloga), decidí llegarme (q feo que suena) a Plaza San Martín a buscar una casa de herrajes (si, una casa de herrajes) pero obviamente no la encontré, y de haberlo hecho seguro estaba cerrada.
Para ese entonces ya eran las 8 menos cuarto y decidí regresar a mi hogar. Tanteé el cospel en el bolsillo y me dirigí a la parada. Mientras esperaba, me pregunté por qué en vez de poner paradas inteligentes (en qué pensarán las paradas?) no mejoran un poco los bondis que te llevan como vaca al matadero.
Miré un poquito a los costados y leí claramente un graffiti que decía: Que se vayan todos. Que se vaya qién? Le habrían usurpado la casa calculo, una familia numerosa sin duda, extraña manera de quejarse. De los políticos no creo que hayan estado hablando porque ellos mismos los eligen, aunque votan al que tiene menos cara de garca y de ahí dale que va (dale que va? Terrible frase).
Al lado mío había una mujer con un nenito, cara de chino tenia el pobre, capaz no veían bien. La mina era bien argentina pero pobrecita el nene le salió con cara de chinito (será chino en serio che?, porque hay muchos de esos que tienen cara pero ni que ver con la China, por nombrar uno de tantos productores de personas con los ojos alargados (podría decir Corea, Japón, Filipinas, pero no, China está bien)).
Apareció en la esquina un camión de Crese y pensé en pedirles que me alcanzaran, si yo ahí me mezclo bien. “En la basura siempre hay algo que vale la pena, es como el Ying y el Yang che” , me lo dijo una vez un linyera. “Un poquito de acá un poquito de allá y te armás un loft en pleno puente Zípoli nena” (si, loft había dicho el viejo).
Dado que el E5, después de 25 minutos, no tenía intenciones de aparecer me prendí un cigarrillo. Yo en cabalas no, pero que las hay las hay. Ni bien lo prendo aparece el arrogante en la esquina, lleno estaba, ni paró, no te digo que como vacas al matadero?
Después de otros 20 minutos decidí tomar un taxi, tachero bien me tocó, de esos que no hablan, si hasta me prendió la luz para que Cortázar me haga pensar un rato.
Al llegar al hogar busco en el bolso simil cartera, y no, no tenía llave, toco el timbre y nada, había que esperar, y las gotitas me empezaron a mojar la cabeza, pero ahora eran de lluvia.
Debió haber sido Dumbo, seguro. Pero yo pesimista no soy, no, yo no me quejo.

Así de irónica

Así de irónica es la vida,
que me dejó ver el sol,
ahora que se hace de noche