viernes, 10 de marzo de 2017

Existo para expandir. Para borrar la culpa. Existo para aclarar, para continuar la lucha. Existo para crecer, para desatar los nudos y tejer. Existo para creer, para crear y volver a ser la esencia de lo más simple, la virtud del instante, la boca que dice gracias, “gracias por el aprendizaje”.
Existo para sacarle el jugo a este pasaje, para soltar la mochila e irme de viaje. Existo para sanar el linaje, por la concha de mi madre, de mi hermana, de mi abuela y de mi tía y por el nutricio líquido que derramaron sus vientres. Y por sus dolores, y sus represiones. Existo por el amor y las heridas y soy MUJER como debía, para estar atenta y unida a lo más sutil de la vida, al corazón que marca el pulso de cada día. Y con el poder que me dio la Madre Grande, crear el mundo que merecía. Elejirme pura y entregarme al viento, llegar hasta el fondo de mis pensamientos y saber, que sólo vale lo que siento, y que si corazón doy, corazón recibo y que aunque a veces le esquivo, el tiempo me pone siempre y siempre me ha puesto, donde tiene algo por enseñarme. Por eso me muestro, desde el fondo y sin pretextos, por eso contesto, con la verdad y el silencio, por eso me muevo, de abajo a arriba y no puedo quedarme quieta esperando, preciso seguir andando, cambiar dolor por aprendizaje, dejarme sorprender por el paisaje, bailar en bolas, tetas al viento, desnudarme en cada encuentro y ser libre,

o al menos intentar serlo.

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